¿Porque ser un Contador Competitivo en un Mundo Globalizado?
La competencia profesional, más que un principio establecido por una
norma, es una obligación personal y profesional de todo Contador Público. Un
compromiso con su profesión y consigo mismo.
La competencia profesional es el elemento que garantiza la idoneidad de
un Contador o de cualquier otro profesional.
La coyuntura actual del mercado laboral, las exigencias de las nuevas
tendencias contables, y el proceso de globalización que se está viviendo,
exigen al contador que sea un profesional competente, con altos estándares de
formación que le permitan afrontar los constantes y nuevos retos.
Hasta la fecha, son muchos los empresarios que consideran al contador
una obligación legal, más no una herramienta para el desarrollo de su empresa.
Algunos solo los contratan para firmar declaraciones, estados financieros para
los bancos y para responder requerimientos del Ministerio de Hacienda.
Esta percepción lamentable en gran parte se debe al poco valor agregado
que algunos Contadores ofrecen a sus clientes.
El valor agregado que un profesional puede brindar a sus clientes es
directamente proporcional con su competencia. Para asesorar a una empresa se
requiere un amplio conocimiento y experiencia, y la única forma de conseguir
estos elementos es a través de una formación e investigación continua.
Un Contador sólo debe contratar trabajos que esté en capacidad de
ejecutar de forma eficiente y satisfactoria, y esto solo será posible si el
Contador es un profesional competente, comprometido con su profesión, con el
cliente y con su propio proyecto de vida.
Muchos de los problemas actuales de nuestra profesión son derivados de
la falta de competencia profesional. No son muchos los Contadores con estudios
de especialización y menos de maestría ¿cuantos con doctorado? Tampoco son
muchos los Contadores que acuden a seminarios, simposios, congresos, etc. Son
pocos los Contadores que escriben libro, revistas, etc.

Un buen punto de referencia para determinar el compromiso, la
responsabilidad y por consiguiente la competencia de un profesional es su
biblioteca, y la biblioteca del contador promedio no es la más completa que se
quisiera tener. Es posible encontrar profesionales que no tienen un código
tributario, y algunos ni siquiera la ley de IVA; por suerte son muy pocos.
Corresponde a todos asumir mayor responsabilidad y compromiso con
nuestra competencia profesional. Es una labor que debe ser impulsada por las
universidades, editoriales, las mismas empresas y demás medios relacionados con
nuestra profesión.
Una profesión puede salir avante a cualquier desafió en la medida en que
todos su profesionales se esfuercen por mantener una alta calidad y un alto
perfil, y ese debe ser nuestro objetivo, el cual en ningún momento podemos
perder de vista.
La contabilidad ha sido y siempre será una herramienta imprescindible
para toda empresa y por consiguiente para el desarrollo económico de un país, y
de ahí la gran importancia de impulsar la calidad de sus profesionales, que
repetimos, es responsabilidad de todos.
Afortunadamente, la tendencia aquí descrita está empezando a cambiar. Ya
desde hace existen profesionales, asociaciones y agremiaciones comprometidas
con nuestra profesión. Es cuestión de seguir trabajando duro y constante. El
futuro de nuestra profesión luce prometedor.
Si bien con la globalización llegan grandes desafíos, también llegaran
grandes oportunidades y debemos estar preparados para hacer frente a esos
desafíos y aprovechar las oportunidades que se presenten. Por eso la invitación
a todos nuestros colegas a continuar con su compromiso y seguir trabajando para
mejorar su competencia, pues es ésta la columna vertebral del éxito
profesional, laboral, personal y económico.
El ejercicio de la profesión de contador público, atraviesa o siempre ha
atravesado una situación difícil, y para salir de ella habrá el contador
público tendrá que reinventarse.
Existe una situación muy difícil en el campo laboral del contador
público, básicamente por los bajos niveles de remuneración.
La gran mayoría de los cargos ocupados por contadores públicos tienen
una remuneración preocupantemente baja, incluso inferior a cargos desempeñados
por técnicos o tecnólogos.
Para aspirar a un salario medianamente decente, hay que acreditar ser
bilingüe, tener como mínimo un postgrado, dominar una gran cantidad de
herramientas, tener muchos años de experiencia; requerimientos que harían
suponer una remuneración elevada, pero no es así.
La constante son bajos sueldos y altas exigencias.
Lo grave de la situación no es el problema en sí que ya es grave. Lo
grave del asunto es que parece que el contador público y sus agremiaciones no
han hecho conciencia de esa situación, primer paso para buscar una solución.
Si no somos consientes del problema no podremos aspirar a una solución,
y entre tanto las condiciones se seguirán deteriorando.
Hoy, acceder al título de contador público no garantiza nada, sólo la
facultad de dar fe pública. Si el contador público no se reinventa así mismo,
difícilmente podrá sobresalir en este desmejorado medio.
El contador público tendrá que hacer un cambio profundo tanto en su
formación como en su mentalidad. Debe dejar de ser esa persona pasiva, técnica,
debe ser una persona pro activa, innovadora, atrevida, dinámica, inconforme, exigente,
visionaria.
Se requiere un cambio profundo en la mentalidad del contador. No sólo se
requiere de un contador que sea capaz de llevar una contabilidad, de
diligenciar unas declaraciones tributarias o entregar reportes financieros. Se
requiere de un contador propositivo, que busque encarecidamente el desarrollo y
progreso de la profesión. Que esté comprometido consigo mismo, con los colegas,
con la profesión.


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BUEN TRABAJO
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